La poesía de la ciencia victoriana –

Esta dualidad es evidente en las discusiones de Hunt sobre Shakespeare, que logran ser laudatorias y despectivas. Después de citar la canción «Full Fathom Five» de La tempestad («Esas son perlas que eran sus ojos»), sugiere que Shakespeare «poco pensó cuán correctamente pintó los cambios químicos, por los cuales la materia animal en descomposición se reemplaza por una formación silícea o calcárea».[^6] El lenguaje lírico del verso de Shakespeare y la terminología técnica de la prosa de Hunt describen el mismo fenómeno, pero lo hacen desde perspectivas fundamentalmente distintas. Los poetas, según Hunt, «tienen revelaciones más maravillosas que incluso las del filósofo, que los evoca por el trabajo perpetuo y la lucha por el cerebro con los elementos siempre cambiantes que lo rodean».[^7] Los filósofos o científicos naturales adquieren sus ideas a través de una investigación minuciosa y disciplinada de los hechos de la naturaleza. La poesía de Shakespeare, en contraste, expresa una especie de ignorancia sublime, un conocimiento intuitivo de la verdad, pero no de las causas o detalles, de un proceso natural. Dickens desaprobó este cumplido de la mano: «Por qué el Sr. Hunt debería opinar de que Shakespeare» pensó «cuán sabio era, no entendemos por completo»[^8] – y Hunt lo alteró en ediciones posteriores, comentando, todavía con cierta equivocación, que Shakespeare «pintado, con considerable corrección, los cambios químicos» involucrados en la formación de perlas.[^1]