Sin embargo, falta en tales colecciones, es la clase peculiar de lo que nos gusta llamar «fictones»: instrumentos musicales imaginarios. Aunque estos instrumentos, debido a alguna medida de impracticabilidad e imposibilidad, no tomaron una forma sonora, sin embargo, se presentaron en los diversos medios disponibles para conjurar objetos en nuestras mentes: en escritos, dibujos, a veces incluso en esquemas detallados. Se podría suponer que los instrumentos musicales imaginarios, privados de la realidad física, no tienen lugar en las historias y herencias culturales que un museo de instrumentos musicales tiene como objetivo iluminar y preservar. Sin embargo, en sus propias formas extrañas, existen instrumentos musicales imaginarios. Además, no solo han sombreado o paralelo a la vida musical; Han formado una parte vital, participando de manera que muestran la fragilidad de la distinción entre imaginario y real. No menos que los instrumentos que tiene en su mano, los instrumentos imaginarios actúan como interfaces entre la mente y el mundo, acelerando los bordes de lo que podemos pensar y hacer.